7. Se lleva puesto

No tengo que llevarme nada para meditar: ni esterilla, ni pociones, ni ropa ni libros particulares. Puedo meditar donde quiera, sea en un cuarto silencioso o en un autobús lleno de gente, en la playa o viendo una película. La conciencia sin pensamientos (el estado de meditación) es fácil de conseguir si se medita con constancia, y se puede experimentar en casi cualquier situación. (Saber esto me alegró mucho, porque vivía en el error de pensar que tiene que haber un completo silencio para poder meditar, y con dos críos en casa es muy difícil que haya “silencio total”.)