Diez razones por las que practico Sahaja Yoga
Estas son algunas de las razones por las que miles de personas practicamos Sahaja Yoga y consideramos que no es una secta.
1. Es fácil
2. Es gratis
3. Veo resultados
Percibí los beneficios desde la primera vez que medité. Me quedé relajada y con una profunda sensación de paz. Ahora también soy capaz de sentir mis chakras (mis centros de energía) y, a través de las técnicas que he ido aprendiendo, puedo entender las vibraciones de mis propios centros de energía. Cuando no me encuentro bien, medito, utilizo las técnicas de limpieza que he aprendido y así puedo sentir cómo mis centros se limpian y, en consecuencia, mi salud mejora.
4. Es incluyente
Sahaja Yoga reconoce y respeta todas las principales religiones y sus principios fundamentales. No hay un sólo camino verdadero o falso, y con la meditación se percibe y entiende con facilidad la sabiduría de todos los grandes maestros y santos (de la Historia). De hecho, desde que medito veo que he empezado a apreciar y comprender mejor las enseñanzas de grandes maestros como Lao Tsé, Buda o Mahoma.
5. Soy mi propio maestro
Medito y hago introspección a mi propio ritmo. No tengo que seguir el ritmo de otras personas, ni me siento forzada a hacer nada con lo que no me sienta cómoda. Soy mi propio maestro, mi propio gurú, mi propio profesor. Esta técnica de meditación me da fuerza y me permite ayudarme a mí mismo, no tengo que depender de nadie (para ello). Por supuesto, hay muchas personas que practican Sahaja Yoga y que me pueden enseñar mucho sobre la meditación y sus múltiples técnicas, pero todo lo que necesito está dentro de mí, en última instancia.
6. Está en cualquier parte
7. Se lleva puesto
8. Tiene sentido
Todo lo que he aprendido tiene sentido. En esta meditación hay una buena dosis de sentido común y, aunque no sabía muchas cosas cuando empecé (por ejemplo, los chacras y sus respectivas cualidades), cuando empecé a aprender más cosas sobre la meditación, todo me resultaba muy normal y natural.
9. Diversidad social
Cuando empiezas a practicar un hobby o te unes a un nuevo grupo de personas, normalmente descubres que las que asisten pertenecer a un cierto tipo de personas. Por ejemplo, hay grupos que atraen principalmente gente joven, otros atraen a la gente mayor; algunos grupos se nutren de gente rica, y otros viven en un determinado barrio de la ciudad. En Sahaja Yoga encontrarás gente de todo tipo: hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres, todo tipo de tamaño, forma y color, con todo tipo de intereses, idiomas y creencias. No tienes que pertenecer a un determinado tipo de gente para practicar esta meditación. Ésa es una de sus rarezas: que va bien para todo el mundo.