3. Veo resultados

Percibí los beneficios desde la primera vez que medité. Me quedé relajada y con una profunda sensación de paz. Ahora también soy capaz de sentir mis chakras (mis centros de energía) y, a través de las técnicas que he ido aprendiendo, puedo entender las vibraciones de mis propios centros de energía. Cuando no me encuentro bien, medito, utilizo las técnicas de limpieza que he aprendido y así puedo sentir cómo mis centros se limpian y, en consecuencia, mi salud mejora.